
En un tiempo aparentemente sin futuro aflora la especulación sobre este futuro. Es el interés por disciplinas astrológicas como el horóscopo y el tarot el que ha renacido en los últimos años entre las generaciones millennial y centennial. Es la relectura, desde los espacios feministas y queer, del legado de hechiceras y brujos, sabedores y creadores de devenires. Es Caliban y la bruja (2004) de Silvia Federici y es el aire etéreo y fugaz del Ariel de La tempestad (1611). Es la investigación aún hoy condenada y menospreciada de Witchcraft and the Gay Counterculture (1978) de Arthur Evans, activista y pensador estadounidense.
En una línea paralela a estas, CROP y El Canto de la Sibila reivindican y resignifican las prácticas especulativas del canto colectivo y ritual y el reflejo arqueológico en un futuro que no ha tenido lugar. En un mundo sumido en la infoxicación y el ruido de los datos, las predicciones y la función poética del lenguaje escénico, la imaginación, pueden convertirse en herramientas útiles para augurar dramas, incendios, inundaciones y otras formas de Apocalipsis. También para imaginar otras vías más amables de futuro. ¿Cómo será mirar los restos del vestuario del Teatre Nacional de Catalunya en 2053?1 Si los oráculos y los templos se encuentran en la más remota ruina, ¿qué espacios le quedan a la Sibila del siglo XXI?
Especular sobre el futuro2 puede ser una vía para la crítica y también una advertencia. También un primer paso para vislumbrar caminos posibles.
Sebastià Portell
1
Hay la fecha final, pero también hay otras: 2032, 2024, 2039, 2052, 2012, 2005, 2019, 2035, 2031, 2044, 2001, 1997. Como una sucesión de días sin ningún vínculo aparente, un juego de perspectivas.
2
«Y luego, ¿qué harán con todo esto?» El futuro más inmediato se presenta en forma de pregunta. Una usuaria de CROP lo formula: ¿qué se hará, después de la Quadriennal de Praga, con toda esta parafernalia floral? El musgo, el micelio, la exuberancia, también son seres vivos. ¿Quién los condena y quién los perdona? ¿Quién los descarta o decide preservarlos? Interrogar sobre lo que está por venir también implica imaginar las posibilidades de decidir.

El canto
de la Sibila
Raimon Rius

PQ Talks
Raimon Rius


Imágenes utilizadas en la instalación El canto de la Sibila.

En un tiempo aparentemente sin futuro aflora la especulación sobre este futuro. Es el interés por disciplinas astrológicas como el horóscopo y el tarot el que ha renacido en los últimos años entre las generaciones millennial y centennial. Es la relectura, desde los espacios feministas y queer, del legado de hechiceras y brujos, sabedores y creadores de devenires. Es Caliban y la bruja (2004) de Silvia Federici y es el aire etéreo y fugaz del Ariel de La tempestad (1611). Es la investigación aún hoy condenada y menospreciada de Witchcraft and the Gay Counterculture (1978) de Arthur Evans, activista y pensador estadounidense.
En una línea paralela a estas, CROP y El Canto de la Sibila reivindican y resignifican las prácticas especulativas del canto colectivo y ritual y el reflejo arqueológico en un futuro que no ha tenido lugar. En un mundo sumido en la infoxicación y el ruido de los datos, las predicciones y la función poética del lenguaje escénico, la imaginación, pueden convertirse en herramientas útiles para augurar dramas, incendios, inundaciones y otras formas de Apocalipsis. También para imaginar otras vías más amables de futuro. ¿Cómo será mirar los restos del vestuario del Teatre Nacional de Catalunya en 2053?1 Si los oráculos y los templos se encuentran en la más remota ruina, ¿qué espacios le quedan a la Sibila del siglo XXI?
Especular sobre el futuro2 puede ser una vía para la crítica y también una advertencia. También un primer paso para vislumbrar caminos posibles.
Sebastià Portell
1
Hay la fecha final, pero también hay otras: 2032, 2024, 2039, 2052, 2012, 2005, 2019, 2035, 2031, 2044, 2001, 1997. Como una sucesión de días sin ningún vínculo aparente, un juego de perspectivas.
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«Y luego, ¿qué harán con todo esto?» El futuro más inmediato se presenta en forma de pregunta. Una usuaria de CROP lo formula: ¿qué se hará, después de la Quadriennal de Praga, con toda esta parafernalia floral? El musgo, el micelio, la exuberancia, también son seres vivos. ¿Quién los condena y quién los perdona? ¿Quién los descarta o decide preservarlos? Interrogar sobre lo que está por venir también implica imaginar las posibilidades de decidir.
CROP, Meritxell Colell


Ilustraciones de Raimon Rius


Imágenes utilizadas en la instalación El canto de la Sibila.